En determinadas
ocasiones las circunstancias en las que nos encontramos, así como algo que nos
haya sucedido o el hecho de que alguien nos haya ofrecido una perspectiva de la visión de
ciertas cosas diferente a la nuestra, hace
que nos paremos a pensar en todo aquello que tenemos a nuestro alrededor,
que por un momento analicemos aquello que estamos viviendo, y que nos pongamos
a reflexionar.
Es cierto que
pueden ser muchos los momentos en los que nos pueda suceder esto, y que la manera en la que enfocamos las cosas es completamente diferente en
función del estado de ánimo que podamos tener en ese instante, pero una vez que nos paramos a meditar, suelen
existir elementos comunes que con el tiempo se hacen más visibles, es
decir, que en algún momento pudieron parecernos factores normales que no daban lugar a la necesidad de pararse a pensar en ellos,
más adelante comienzan a chocarnos pero no le damos importancia, y llega un determinado punto en el que ese
hecho nos desconcierta y nos hace perder todas nuestras estructuras, o lo
que es más , hace poner en duda todo aquello en lo que creemos y llegados a este momento
se podría decir que "explotamos" . Una vez que caemos en esto, nuestra visión de
las cosas pasa a ser todo un seísmo que nos hace tambalear, y sentirnos inseguros.
Cuando
reparamos en ciertas cosas tras mucho tiempo sin verlas, sucede todo esto , y
sentimos una crisis dentro de nosotros mismos.
Personalmente
puedo decir que estos momentos me superan. Son infinitas las ocasiones en las
que me he puesto a pensar y lo único que se ha pasado por mi cabeza es una gran
impotencia al no poder realizar nada con el fin de que las cosas cambien. Las
circunstancias que me han impulsado a pararme
a reflexionar han dado lugar a que haya
podido percibir el mundo en el que me encuentro y la verdad que es un mundo muy
diferente del que siempre tuve en mente.
Vivo rodeada
de personas que no piensan en ningún momento aquello que hacen ni por qué lo hacen , que si hacen algo conscientemente es para obtener algún beneficio a su favor y
que no se dan cuenta del daño que le puedan estar haciendo a los demás con sus
hechos. Vivo en un mundo en el que la competición es la base de la vida dentro de distintos ámbitos de diversa naturaleza, en el que hay que luchar si pretendes ser
alguien y si te niegas a hacerlo ahí te quedas. Un mundo en el que aparentar
ser algo o alguien es la norma principal y en el que no puedes tener una
personalidad propia porque si no ,te miran mal. Un mundo en el que todos nos
quejamos pero nadie hacemos nada, en el que se discrimina a gente por su color
de piel o su mero aspecto físico, un
mundo envenenado de materialismo y contaminado por todo lo que dejamos que nos
influya y que nos aporte unas ideas sin tan siquiera pensar si es lo
conveniente para nosotros mismos . Vivo entre personas que defienden unos
principios muy claros que luego nunca cumplen en la práctica y que
defienden posiciones que ni tan siquiera saben argumentar, personas egoístas
que se guían por las mentiras y que únicamente buscan su felicidad aunque esto
implique afectar negativamente a su alrededor. Vivo envuelta en una
sociedad cuyo plato favorito es la ignorancia de sus propios valores, donde
desgraciadamente la honradez no abunda y donde a los niños no se les aporta educación sino
métodos para pisar al resto y estar siempre por encima en todo. Vivo en una
completa mentira, donde se nos hace ver por todos lados que la vida no es más que una mera
película . Y esto tiene su parte de razón ya que es mucha la gente que es tal y como
un personaje, que cambia sus principios y personalidad según la situación en la que se
encuentre. Pero desde luego que este no es el mundo en el que yo siempre imaginé que estaba viviendo.
Todo esto me
hace sentir verdadero odio hacia
nosotros como humanos, y rompe por
completo mis esquemas. ¿Por qué somos así? ¿Con que finalidad realizamos todos
nuestros actos? ¿Cómo puede existir gente tan egoísta que defienda cosas sin
argumentos y que incluso se alegre de la
desgracia de la persona que está a su lado? Son cuestiones realmente
incontestables pero en ocasiones pueden hacernos entrar en razón.
Por todo esto
considero que en ciertas ocasiones es bueno que alguna circunstancia en nuestra
vida nos haga recapacitar y ponernos a pensar, ya que aunque duele, esto nos ayuda a conocer la realidad en la que
vivimos y a poner los pies en el suelo, a pesar de que a veces lo más fácil fuera vivir ignorando lo que sucede a
nuestro alrededor. Desde luego yo no pienso hacerme la ciega e intentar vivir
en una falsedad continua , lo que no implica que no tenga que cerrar los ojos de
vez en cuando para poder pestañear.