El concepto de sociedad es algo complicado de definir
claramente , pues la sociedad carece de límites físicos o reales. Y si bien
esta no está delimitada, mucho menos lo están las diversas interacciones entre
la amplia sociedad, es decir, las
relaciones sociales.
Las relaciones sociales no siguen ningún patrón especifico.
En teoría se guían por unas normas sociales establecidas a partir de los
procesos de socialización, pero en la realidad ¿Quién sabe cómo funciona una
relación? Simplemente se pueden realizar supuestos a partir de como conozcamos
a las personas con las que interactuamos, completamente diferentes con cada individuo
y que no siempre nos conducen hacia lo correcto.
Ahora bien, ¿Hasta qué punto podemos conocer a alguien? En
ocasiones tenemos una idea concreta, bien sea positiva o negativa, sobre cómo
es una persona, que de pronto de disipa como consecuencia de un par de hechos y
nos hace cambiar radicalmente nuestro comportamiento hacia esa persona a quien
creías conocer. Estas variaciones de comportamiento las hacemos sin pensar que
tal vez sea un hecho sin importancia para la otra persona, o sin valorar todo lo que habíamos observado
antes que nos hacía ver de una forma concreta a esa persona.
La explicación a
esto es sencilla: Nos movemos por intereses. Nos aburre aquello que ya tenemos garantizado y buscamos
más alternativas a las que dedicar nuestro tiempo porque nos interesan más en
ese momento, sin pensar que tal vez no tenemos ninguna idea de cómo es la
persona a la que nos estamos acercando. Sin tan siquiera conocer, cometemos el
error de tomar confianzas precipitadas, lo que puede derivar en una nueva relación
o en toda una decepción. Y mientras nos empeñamos en realizar cambios y buscar
otras opciones y personalidades, tal vez nos estemos olvidando de algo
importante; valorar lo que tenemos. Hay personas en nuestro alrededor que nos
demuestran día a día que somos alguien
importante, que se esfuerzan en que la relación funcione, son detallistas, se
preocupan por nosotros , nos intentan ayudar... Y mientras esto ocurre,
nosotros obviamos a estas personas a las que tenemos "aseguradas" olvidándolas para hacer exactamente lo mismo
que ellas con alguien que de pronto despierta nuestro interés y que , al igual que tú lo estas haciendo, tal
vez no te sepa valorar lo suficiente. Es un circulo vicioso en el que todos
entramos de alguna forma, y que se basa
en los prejuicios aparentados por la sociedad, en su fachada, en cualquier
aspecto que consiga llamar nuestra atención sin profundizar y que , sin embargo,
nos impide ver que hay gente que daría la vida por nosotros al mismo tiempo. Y
en realidad es injusto para todos sentirse rechazado por alguien a quien tienes
afecto.
Quizá no es lo más común pararse a pensar en el aprecio que
alguien nos pueda tener, o en el valor que tienen para nosotros algunas
personas. Pero llega un momento en el que no se logra entender nada acerca del
funcionamiento de las interacciones sociales. Nos damos cuenta de que de que si nosotros no pusiéramos todo
de nuestra parte en muchos de los casos no existiría ni tan siquiera una
relación de amistad, lo que podría ser una señal que nos esté indicando que esa
relación no nos conviene, y que hay
gente que sabe apreciarnos mucho más cerca.
Con todo esto no pretendo mostrarme como una persona
asocial, simplemente considero que en multitud de ocasiones deberíamos
despertar y prestar más atención a
aquellas personas que nos quieren, nos admiran
y nos están dedicando su tiempo, en lugar de estar perdiendo el nuestro
en gente que no presenta ni tan siquiera apego hacia nosotros.