sábado, 16 de abril de 2016

El pez que se muerde la cola


  El concepto de sociedad es algo complicado de definir claramente , pues la sociedad carece de límites físicos o reales. Y si bien esta no está delimitada, mucho menos lo están las diversas interacciones entre la  amplia sociedad, es decir, las relaciones sociales. 

  Las relaciones sociales no siguen ningún patrón especifico. En teoría se guían por unas normas sociales establecidas a partir de los procesos de socialización, pero en la realidad ¿Quién sabe cómo funciona una relación? Simplemente se pueden realizar supuestos a partir de como conozcamos a las personas con las que interactuamos, completamente diferentes con cada individuo y que no siempre nos conducen hacia lo correcto.

  Ahora bien, ¿Hasta qué punto podemos conocer a alguien? En ocasiones tenemos una idea concreta, bien sea positiva o negativa, sobre cómo es una persona, que de pronto de disipa como consecuencia de un par de hechos y nos hace cambiar radicalmente nuestro comportamiento hacia esa persona a quien creías conocer. Estas variaciones de comportamiento las hacemos sin pensar que tal vez sea un hecho sin importancia para la otra persona,  o sin valorar todo lo que habíamos observado antes que nos hacía ver de una forma concreta a esa persona.

  La explicación a esto es sencilla: Nos movemos por intereses. Nos aburre  aquello que ya tenemos garantizado y buscamos más alternativas a las que dedicar nuestro tiempo porque nos interesan más en ese momento, sin pensar que tal vez no tenemos ninguna idea de cómo es la persona a la que nos estamos acercando. Sin tan siquiera conocer, cometemos el error de tomar confianzas precipitadas, lo que puede derivar en una nueva relación o en toda una decepción. Y mientras nos empeñamos en realizar cambios y buscar otras opciones y personalidades, tal vez nos estemos olvidando de algo importante; valorar lo que tenemos. Hay personas en nuestro alrededor que nos demuestran  día a día que somos alguien importante, que se esfuerzan en que la relación funcione, son detallistas, se preocupan por nosotros , nos intentan ayudar... Y mientras esto ocurre, nosotros obviamos a estas personas a las que tenemos "aseguradas"  olvidándolas para hacer exactamente lo mismo que ellas con alguien que de pronto despierta nuestro interés  y que , al igual que tú lo estas haciendo, tal vez no te sepa valorar lo suficiente. Es un circulo vicioso en el que todos entramos de alguna forma,  y que se basa en los prejuicios aparentados por la sociedad, en su fachada, en cualquier aspecto que consiga llamar nuestra  atención sin profundizar y que , sin embargo, nos impide ver que hay gente que daría la vida por nosotros al mismo tiempo. Y en realidad es injusto para todos sentirse rechazado por alguien a quien tienes afecto.

  Quizá no es lo más común pararse a pensar en el aprecio que alguien nos pueda tener, o en el valor que tienen para nosotros algunas personas. Pero llega un momento en el que no se logra entender nada acerca del funcionamiento de las interacciones sociales. Nos damos cuenta  de que de que si nosotros no pusiéramos todo de nuestra parte en muchos de los casos no existiría ni tan siquiera una relación de amistad, lo que podría ser una señal que nos esté indicando que esa relación no nos conviene,  y que hay gente que sabe apreciarnos mucho más cerca. 

  Con todo esto no pretendo mostrarme como una persona asocial, simplemente considero que en multitud de ocasiones deberíamos despertar y  prestar más atención a aquellas personas que nos quieren, nos admiran  y nos están dedicando su tiempo, en lugar de estar perdiendo el nuestro en gente que no presenta ni tan siquiera apego hacia nosotros.